Vicente Guerrero
De "Muleros" a Vicente Guerrero: el nacimiento de un municipio con historia
Corría el año de 1923 cuando el Conde de Súchil fundó una estancia ganadera con un nombre curioso: "Muleros". Pero ese mismo año, al elevarse a categoría política de Cabecera Municipal, el lugar decidió cambiar su identidad y adoptar un nombre con más peso histórico: Villa General Vicente Guerrero.

Durante tres décadas, este territorio dependió del municipio de Súchil. Sin embargo, en 1952 todo cambió. El decreto número 23, emitido el 11 de noviembre y publicado dos días después en el Periódico Oficial (número 39), ordenó la división del municipio en dos: por un lado, Súchil; por el otro, el flamante municipio de Vicente Guerrero.


Pero fue hasta 1953 cuando Vicente Guerrero comenzó realmente su camino en solitario. Nació como el último municipio surgido del fraccionamiento ejidal de los años treinta, y desde entonces ha caminado con paso firme hacia el desarrollo. La armonía de su crecimiento no es casualidad: es el reflejo de una identidad municipal sólida, pujante y llena de futuro.








Quien recorre sus tierras también viaja al pasado. A orillas de los ríos Súchil y Graceros, especialmente cerca de San José del Molino y San Pedro Alcántar, se encuentran ruinas arqueológicas de asentamientos humanos pertenecientes a la cultura chalchihuita. Un testimonio mudo de que esta tierra fue hogar mucho antes de que la historia oficial comenzara a escribir sus capítulos.






Y hablando de tradición… nada distingue más a Vicente Guerrero que su platillo bandera: el asado de puerco. Jugoso, aromático y lleno de sabor, es el rey de las fiestas locales. No falta en bodas, bautizos, cumpleaños ni en la llamada "reliquia", una antigua tradición que se celebra cada 19 de marzo y en otras fechas religiosas. Este manjar se sirve como Dios manda: acompañado del tradicional arroz y nada menos que tres sopas diferentes. Un festín que es puro orgullo regional.




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